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Passionate kisses

Se acostumbró a llevar siempre un reproductor de música en el bolsillo del abrigo. Aquel invierno parecía larguísimo. Cuando él salía de la oficina, atravesaba en el autobús las calles del centro. Le gustaba mirar a la gente que salía de los grandes almacenes mientras oía música por los auriculares. La vida estaba allí, tras el cristal. Pero, ¿por qué no se atrevía a cogerla? ¿Por qué no salía tras ella? ¿Sería cuestión de tiempo?

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2 Comentarios

  1. amelie

    ¡Cómo me gusta este microrrelato! A ti, que te gustan los grandes textos, a veces eres increíblemente capaz de condensar mucha emoción en pocas palabras. Ésta es una de ellas. Sé que te debo mail (sorry). Un beso enorme

  2. Juan Pedro Molina Cañabate

    Gracias, Amelie. De vez en cuando lo pide el cuerpo, ¿verdad? Lanzar una emoción, sin más, sin necesidad de vestirla con folios y folios. Yo recomendo tu blog y tu fotolog a quien le gusta leer emoción y sentimiento comprimido en pocas líneas. Un abrazote, como siempre, enorme.

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